
A veces pensamos que poner la otra mejilla es dejarse apalear y no es así, uno tiene su dignidad, como hijo de Dios uno sabe que al dejarse atropellar estan atropellando al padre. Poner la otra mejilla es DAR REPETIDAMENTE oportunidades a aquel que en alguna ocasión te dañó, por que en esta vida estamos en continuo camino y lo que hoy no puedo ver quizás mañana pueda elevarme, entender y rectificar.
Poner la otra mejilla sería a mi parecer, dar nuevas oportunidades con la confianza plena de que el Padre y uno mismo así lo desea.

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